El tema de las resistencias es más complejo de lo que parece. Por lo general, se considera a una resistencia como una especie de dificultad en tener una actitud positiva enfrente de un desafío o algo por el estilo. “Uno se resiste…”
Efectivamente uno se resiste a muchas cosas y gran parte de ellas tienen mucho que ver con la llamada “inercia” que es una ley física.
“La inercia es la propiedad de la materia que hace que un cuerpo se resista a cambiar su estado de movimiento o reposo. Es decir, un objeto quieto tiende a seguir quieto, y uno en movimiento tiende a seguir moviéndose en línea recta, a menos que una fuerza externa actúe sobre él.”
“Primera Ley de Newton: También conocida como la Ley de la Inercia, es el principio físico fundamental que describe este fenómeno.
Dependencia de la masa: La inercia de un cuerpo es directamente proporcional a su masa. Un objeto pesado (con más masa) es más difícil de mover o detener que un objeto ligero”
Dejando de lado momentáneamente los conceptos de la física, existe una inercia interna y también un tipo de resistencia que también es interna. Estas resistencias a veces se convierten en hábitos o formas de comportamiento. Se manifiestan en “olvidos”, en posponer actividades, en justificaciones de todo tipo, en mentirse a nosotros mismos y a otros, en ocultamientos - a veces hasta ocultar el cuerpo o esconderse y en una amplia variedad y formas de evitar el trabajo sobre las dificultades.
De todos modos, el consenso general es que hay que superar las resistencias porque al parecer uno tiene el registro de “avanzar” y pienso que vale la pena el esfuerzo y aquí quizás está la clave de cómo superar las resistencias. Es precisamente el “esfuerzo” el que me da la posibilidad y simplemente es la inercia la que tiende a predominar - no solo como ley física sino también como actitud.
Mucho se puede decir sobre cómo ir transformando las resistencias y pienso que es importante hacerlo pero antes que nada, pienso que es importante comprender lo más posible la naturaleza misma de las “resistencias” porque ellas indican la raíz del problema. Sea lo que sea lo que uno se resiste, esa resistencia me está indicando exactamente donde trabajar, así que vale la pena emprender un trabajo de “reconocimiento” de tales resistencias.
Cuando reconozco eso a lo cual me resisto, entonces puedo comenzar a resolverlo.
En Octubre de 1980 hubo una reunión con Silo en donde alguien preguntó sobre las tres vías del sufrimiento - imaginación, memoria y percepción. Me parece conveniente citar la pregunta y la respuesta a continuación porque al menos para mi ha sido importante la perspectiva que Silo da al tema de las resistencias.
"Pregunta: Si las tres vías son las que posibilitan a la vida, como posibilidad de desarrollo, ¿por qué o cómo es que se han ido distorsionando?
Si se supone que el hombre va buscando la felicidad, debiera ir adecuándose para ir manejando esas tres vías a su favor. ¿Pero cómo es que de repente esas tres vías son justamente sus principales enemigas?
Respuesta: Parece ser que esto no sucedió de repente. Parece ser que en el mismo momento en que se amplió la conciencia del ser humano, cuando todavía no era un ser muy definido en nuestra especie, parece ser que allí mismo al ampliarse su imaginación, al ampliarse su memoria y su recuerdo histórico, al ampliarse su percepción del mundo en que vivía, en ese mismo momento, al ampliarse una función, surgió una resistencia.
Tal cual sucede en las funciones internas. Como cuando tratamos de mover una actividad nueva de la conciencia, encontramos resistencias.
Del mismo modo en que se encuentran resistencias en la naturaleza. En el mismo instante en que llueve y cae el agua que va por los ríos, encuentra resistencias a su paso. Y en este vencimiento de las resistencias de todos modos, y sorteando, el agua llega a los mares.
Y es por este juego de las acciones y las resistencias, que responden a leyes universales de acciones y reacciones. Es por esto mismo, que la conciencia en su desenvolvimiento, el ser humano en su desarrollo, va encontrando resistencias, y al encontrar resistencias se fortalece, y al fortalecerse integra las dificultades, y al integrarlas las supera.
Y entonces todo este sufrimiento que ha ido surgiendo en el ser humano en su desarrollo, ha sido también el fortalecimiento del ser humano, para lanzarse por encima de él.
(CONJUNCIÓN CENTROAMERICANA. MÉXICO, OCTUBRE DE 1980)"
Esa forma de ver la resistencia asociada a leyes universales de acción y reacción, me parece importante comprenderla lo más posible. Especialmente cuando la tendencia actual es buscar causas y efectos - en el mejor de los casos - o simplemente evitar todo esfuerzo en superar las resistencias - en el peor de los casos. Viendo las resistencias como el indicador del trabajo interno necesario, es la opción ideal.
Es importante que Silo habla de la integración de las dificultades, gracias al esfuerzo por fortalecerse en relación al tema central de toda la doctrina siloista: La superación del dolor y el sufrimiento.
Desde mi perspectiva, he tomado este tema en forma práctica y lo resumo en pocas palabras: Toda resistencia es una oportunidad de comprender mi sufrimiento y de superarlo también. Toda superación, genera energía y es acumulativa. Todo esfuerzo hecho en la dirección de la superación va aclarando el sentido de mi vida.
En la guia del camino interno - (El Mensaje de Silo) hay una frase que también explica este fenómeno de la resistencia y que también está encuadrado de la misma forma:
“Si impulsas a tu ser en dirección luminosa, encontrarás resistencia y fatiga a cada paso. Esta fatiga del ascenso tiene culpables. Tu vida pesa, tus recuerdos pesan, tus acciones anteriores impiden el ascenso. Esta escalada es difícil por acción de tu cuerpo que tiende a dominar.”
El contexto es diferente e incluso más preciso. Si uno quiere “ascender”, es bueno saber acerca de las dificultades que encontraré en el camino…
Finalmente, hay una forma de “resistencia” que es comprendida positivamente o coherentemente y se explica en la siguiente frase que aparece en la sección del mismo libro llamada “El Camino”: “Aprende a resistir la violencia que está dentro de ti y fuera de ti.”
Desde esta perspectiva, hay también fuerzas que es importante considerar. La violencia externa e interna no son solamente “dificultades” sino impulsos que no van en una dirección ascendente y mucho menos dan sentido a nuestras vidas. Al contrario, todo tipo de violencia va en una dirección desintegradora, por lo tanto conviene “aprender a resistirla” interna y externamente. Y la palabra “aprender” es significativa cuando uno convierte el quehacer diario en verdadero aprendizaje.
Fernando Aranguiz
Foto de Rafael Edwards